Cochin en dos días: qué hacer en el puerto de especias más auténtico de India

Pescadores-cochin

Pescadores trabajando en las redes en el embarcadero de Cochin.

Salir de la ciudad más amable que habíamos encontrado hasta el momento en la India, Mysore, costó mucho menos de lo que habríamos querido. No sólo había plazas libres en un autobús que salía en unas horas sino que además no se eternizaba en llegar a Ernakulam, el distrito al que pertenece Cochin (o Kochi). Esa era nuestra próxima parada: el principal puerto de Kerala y la ciudad reina entre las reinas del comercio de especias desde que los portugueses llegaron aquí.

parque-Cochin

Parque junto al embarcadero

Aunque nos hubiéramos quedado tan contentos un par de días más en Mysore, para una vez que todo parecía fácil lo aprovechamos no fuera que la cosa se torciera. Se tardan unas 9 horas en hacer los 600 kilómetros que separan Mysore de Ernakulam por una carretera que aunque tiene bastantes curvas -la pobre mujer que teníamos delante pudo vomitar 20 veces sólo en el trayecto que estuvimos despiertos- no nos pareció especialmente mala. De hecho, el tramo que hicimos de día fue un auténtico viajazo de los de parar cada poco rato si no fuera porque igual el resto del personal prefería tardar las 9 horas estipuladas en lugar de un par más: pasamos por una reserva de tigres de bengala y también por varios parques con una vegetación que por momentos recordaba a la selva de un país en la otra punta del mundo que tenían muy buena pinta. Y antes de que nos diéramos cuenta estábamos en la puerta de entrada a una de las ciudades de las que más habíamos oído hablar: Cochin.

Barca-Cochin

Embarcación de Cochin

Cómo llegar a Fort Cochin

La mayoría de autobuses o trenes que van dirección Cochin consideran Ernakulam el punto final de destino (si vas en tren, Ernakulam tiene dos paradas, Junction y Town, pero la que está más cerca de Cochin es Junction). Desde allí, el medio de transporte más barato, cómodo y rápido para entrar en Fort Cochin, que es donde suele alojarse todo viajero que llega hasta aquí, es el ferry. Aunque no es la única opción. También puedes llegar a Cochin en tuk tuk o incluso taxi, que tardan algo más en llegar porque tienen que dar un rodeo para coger el puente pero tampoco es un trayecto muy largo.

Cartel-elecciones-Cochin

Propaganda para las elecciones que se iban a celebrar en Cochin

Como aparecimos allí a las 3 de la madrugada, lo de coger el ferry no era una opción -sólo funcionan hasta la noche-. Así que aunque nos daba un poquillo de reparo, al final despertamos a un conductor de tuk tuk que andaba en el séptimo sueño y el buen hombre nos llevó a la dirección que le indicamos después de las tradicionales vueltas de más (apalabras el precio antes de salir, así que ellos son los primeros interesados en llegar directos, sin pérdidas, pero eso no es nada sencillo en India).

Allí paramos en un sitio con una terraza como para quedarse a vivir donde no había ni un huésped más. Todos los turistas de la ciudad, y había unos cuantos, o visitaban Fort Cochin durante el día para marcharse antes de que cayera el sol -la mayoría viene en tours desde otro lugar y también están los que se quedan en Ernakulam, donde el alojamiento es más barato aunque hay bastante diferencia entre lo que puedes encontrar allí y en Fort Kochi- o se alojaban algo más cerca del embarcadero, así que estuvimos como unos reyes.

Mujer-tienda-Cochin

Una mujer atendiendo su establecimiento en Bazaar Road

Qué ver en Cochin

Darse una vuelta por Cochin es algo parecido a meterte en una película de la India de principios del siglo XX, con un puerto que parece seguir funcionando como entonces, rodeado de naves donde los trabajadores cargan sacos de especias y los pesan al estilo tradicional: balanza y pesas.

Puerto-Cochin

Trabajador desembarcando mercancía

Esta parte de la pequeña ciudad de Cochin, la de la calle principal donde se suceden en hilera iglesias, naves, despachos de oficinas marítimas y tiendas, es uno de esos lugares donde podrías pasarte horas sin cansarte: nunca falta el trasiego de los trabajadores mezclados con algún que otro turista, aunque curiosamente por aquí veréis menos turistas que en el paseo marítimo que termina en el embarcadero, donde la principal atracción son los puestos de pescado y los pescadores que se encuentran junto a la orilla usando un sistema de pesca que sólo podréis ver en China además de aquí.

Puerto-Cochin

Trabajador en el puerto de Kochi

Redes-chinas-Cochin

Redes chinas de pesca en Cochin

Se trata de las redes chinas de pesca, que al parecer llegaron aquí hace siglos. Dicen que al ser centro del comercio de especias, los comerciantes chinos pasaban con asiduidad por aquí y en uno de esos viajes trajeron sus famosas redes. Otra teoría cuenta que esta zona estaba poblada por chinos allá por el siglo VIII y por eso la forma de pescar es la misma que la de ellos. El caso es que hoy son más una atracción turística que un medio de vida (aunque sigue siendo medio de vida precisamente por ser atracción turística, pero no por el pescado que consiguen a través de este método, que es más bien escaso).

redes-chinas-China

Redes chinas de pesca en Cochin

Además de curiosear entre los pescadores y darse una vuelta por la calle portuaria de Fort Kochi, que es una experiencia de las de no perderse, Cochin da bastante juego. Al menos para un día o incluso dos de visita.

  • Iglesia de San Francisco. Resulta que Cochin fue el primer asentamiento europeo en India. Hasta aquí llegó Vasco de Gama nada menos que en tres ocasiones, y en la última de ellas murió. Fue enterrado en la iglesia de San Francisco, que los portugueses construyeron allá por el 1500, la más antigua de toda India. Por eso aparece en todas las guías turísticas como templo a visitar. Es muy sencillo pero merece la pena echar un vistazo aunque sea corto.

  • Barrio judío. Aunque son pocos, los judíos se mezclan en Kochi junto a los católicos, los protestantes, los evangélicos, los hinduistas y los musulmanes (según el censo de 2001, en Kerala el 56% son hinduistas; el 24% musulmanes; el 19%, cristianos; y el resto se reparte entre los sijs, los budistas, los jainistas y los judíos). Hay una sinagoga, la de Pardesi, al final de la calle del puerto, junto a las tiendas. A esa parte de la ciudad la llaman el barrio judío, aunque tenemos que deciros que no vimos a ninguno por allí. De todas formas, el paseo que trae hasta aquí desde el embarcadero es el mismo del que os hablábamos antes, ese en el que se mezclan los trabajadores del muelle con los oficinistas de las pequeñas naves que hay en cada lado de la calle y las tiendas de especias, y es una de las partes más curiosas de Cochin.

  • Basílica de Santa Cruz. Un imponente edificio construido por los portugueses a principios del siglo XVI y convertido en catedral unos 50 años después es una de las joyas de esta ciudad según las guías turísticas. Y aunque hayas visto muchas basílicas, y más bonitas que esta, la verdad es que merece la pena sólo por lo curioso de ver un edificio de estas dimensiones y católico para más señas en plena India. Los británicos la destruyeron pero se volvió a reconstruir a principios del siglo XX. Años más tarde Juan Pablo II la convirtió en basílica catedralicia. Ahora tiene hasta una página web, ahí queda eso.

  • Baile-tradicional-Kathakali-Cochin

    Un artista maquillándose para el baile

    Arte Kathakali. Junto al embarcadero hay un pequeño teatro que suele programar un tipo de danza teatralizada llamada Kathakali. Si os gustan las danzas tradicionales no está nada mal pasarse por aquí sólo por saber cómo son estas. Se podrían resumir en una serie de mudras (gestos que se hacen con las manos) y expresiones muy descriptivas del rostro, como las que haría un niño pequeño. A través de ellas cuentan una historia que acompaña la música después de maquillarse cara al público porque ver cómo se maquillan también forma parte del espectáculo. Si queréis que os digamos la verdad, no llegamos a entender la historia, y eso que la repitieron más veces de la cuenta porque se fue la luz en tres ocasiones y los artistas comenzaron el espectáculo de nuevo. Aún así, resulta curioso y no os quitará mucho tiempo (el espectáculo dura alrededor de una hora y media contando la parte del maquillaje).

  • Palacio de Mattancherry. Prácticamente al final de Bazaar Road, la calle de la que os hablábamos, se encuentra el palacio Mattancherry que todos conocen como el palacio holandés aunque en realidad fue construido por los portugueses en el XVI para el rajá de Cochin como forma de ganarse los derechos de comercio sobre la zona. Un siglo más tarde, cuando los holandeses tomaron el poder, se adueñaron del palacio y le hicieron mejoras antes de devolvérselo al rajá, que también lo arregló aún más. De ahí el nombre del palacio holandés. Hoy se puede visitar como museo de trajes, uniformes, muebles y armas de los distintos rajás de Cochin, aunque lo más conocido son los murales mitológicos hindúes que datan del siglo XVI y están pintados sobre las paredes de madera de las habitaciones y recámaras privadas. Aunque por fuera despiste y parezca que en su interior no vamos a encontrar ninguna sorpresa, seguramente no os arrepentiréis de entrar.

  • Cementerio holandés. Otro ejemplo del paso de holandeses por estas tierras es el cementerio del siglo XVIII, donde aún se conservan alrededor de un centenar de tumbas de colonos.

    Esta entrada fue publicada en India y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>